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sábado, marzo 26, 2011

¡México, lindo y queridooo!

México, lindo y querido


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El recuento de los daños.























Damita, caballero, en esta ocasión le traigo a la venta el bonito detalle, regalo de novedad... su cartón ilustrado acerca del combate al narco en México, pa' ese bonito y sano detalle, para chicos y grandes, le vale le cuesta.... ¡Ah no! ¿verdad? No, ya en serio me di a la tarea de sacar una selección de cartones, de diversos autores, que tienen que ver con esta absurda guerra contra el narcotráfico. Palabras más, palabras menos... Ahora resulta que el señor Calderón dice que el nunca ha dicho que es una guerra, y que no es contra el narcotráfico, sino contra "la inseguridad" o, cómo lo llaman intelectualmente: el crimen organizado. En fin, las palabras son lo que ahora menos importa, cuando la muerte la tenemos a la vuelta de la esquina. Las palabras no interesan, y menos ahora que el 'compa' Fox dice que se legalicen las drogas... ¡ay wey! por ese hombre que nadie daba (ni da) un peso (y que mira que la devaluación... siempre ha estado dura). De cualquier manera, dejo estos cartones, unos me gustan más que otros, pero valía la pena ponerlos a todos. La mayoría no sé de quién sean, algunos se ven firmados por Helguera, otros por Elizalde, y muchos de los que no traen firmas, son de El Fisgón. Espero no molestar a nadie poniendo los cartones de otras personas, o violar algún tipo de derecho del autor con esta pequeña selección de buenos "reflejos de la realidad".

Nota: al parecer algunas imágenes no alcanzan a verse bien, sobre todo la última. Favor de dar un clic en la misma, para verla en un tamaño superior.

miércoles, marzo 16, 2011

Ironías mexicanas.

El hombre más rico del mundo es el empresario mexicano Carlos Slim, el municipio más pobre de América Latina es Cochoapa el Grande en el estado de Guerrero, en México.



Hay cosas de la realidad que me aterran y que nunca lograré comprender.

lunes, febrero 21, 2011

¿Y qué? ¿A quién le importa? - Los Atletas Campesinos.



Estamos solos en este país, están tratando de arrancar nuestra raíz.

¿De veras crees que le importas a la gente? porque si tú no te cuidas te lleva la corriente; si en vez de mirarte como un hermano, te tratan con la intención de matar a otro gusano.

Y nos suben los impuestos y nos devalúan el peso... ¿Y qué? ¿A quién le importa?
que no tengas que estudiar porque hay que trabajar... ¿Y qué? ¿A quién le importa?
que te enfermes y no tengas un seguro social... ¿Y qué? ¿A quién le importa?
que te sea más fácil devorarte una cerverza que meterte en la cabeza un poco de reflexión... ¿Y qué? ¿A quién le importa?
que quieras cambiar el mundo y al final te quedes solo... ¿Y qué? ¿A quién le importa?
que te quedes sin trabajo, mendigando desde abajo... ¿Y qué? ¿A quién le importa?
que te vuelvas delincuente y que chingues a tu gente... ¿Y qué? ¿A quién le importa?

Y esto no te lo digo para decirte marginado, mas para que te levantes y no te quedes sentado bebiendo cahuamas con tus cuates resignados, infelices... hipocritamente felices sabiendo que está mal pero no haciendo nada.

Estamos solo en este país, están tratando de arrancar nuestra raíz.

jueves, febrero 03, 2011

Sobre el hombre...

No hay distancia entre el hombre y la cosa
y pronunciar una palabra es poner
en movimiento a la realidad que designa.

Octavio Paz.

"Cuando ella reza, lo hace por todos: pide porque terminen las guerras, por su familia, por la de nosotros, por los accidentados, en fin... por todos." Algo así dijo mi abuela en una conversación que alcancé a oír. Sí, estaba de chismosa, de entrometida. Pero yo estaba en uno de esos momentos en que no puedes correr a escribir lo que piensas. Me pasa cuando me baño, cuando estoy acostada antes de dormir y el insomnio me invade o también, como este es el caso, cuando estoy lavando ropa. Extrañamente suelo pensar en los momentos en que menos debería de hacerlo. Simplemente cuando te sientas frente a un escritorio, no puedes decir: Ok, voy a pensar. Piensa. No, eso no pasa. Quién-sabe-por-qué.
Pero mi talento para escuchar conversaciones ajenas, y mi defecto de pensar cuando no debo y donde no debo... no son el punto. El punto ahora, es hablar sobre la oración, el acto de rezar, de pedir. No es que no crea en la veracidad de dichas súplicas, más bien me mantengo escéptica en su efecto, en su resultado. No pretendo hablar exactamente sobre la existencia de Dios.
Yo creo en una fuerza superior al ser humano, pero no precisamente tiene que ser divina; Dios es una construcción y, por lo tanto, existe para quienes la crearon y para quienes creen en ella. Como escribí alguna vez... El hombre fue quién hizo a Dios a su imagen y semejanza; la adoración del ser humano hacia Dios no es más que la adoración del hombre hacia sí mismo.
Y regresando a la oración, escuché en un comercial (que por cierto es de Televisa) sobre una fiesta religiosa una frase que dice: "Y la fe se hace confianza". Me gustó esa parte puesto que, a mi parecer, es lo que realmente sucede. La llamada fe que se tiene en una imagen, en un ente religioso de cualquier tipo, no es más que la confianza que el ser humano se auto genera; combinado con la idea que anteriormente dije sobre la adoración del hombre hacia sí mismo... conjugan la premisa de que la oración y la fe que se tiene sobre la misma y que pronunciándola serán escuchadas dichas súplicas, dan como resultado una confianza enorme del ser humano en su persona y en sus semejantes.
Yo creo un poco más en algo que a veces llaman "las vibras", que realmente, para mí, se desarrollan por medio del cerebro. No soy psicóloga, no soy psiquiatra ni nada por el estilo, pero desde que una vez escuché que si el hombre utilizara toda la capacidad que su cerebro tiene... haría grandes cosas... y no me refiero a la ciencia ni avances tecnológicas ni nada por el estilo, sino que el hombre, quizá hasta podría volar; siento que en verdad tenemos la capacidad de revolucionar nuestro entorno.
También hay otra frase: "la fe, mueve montañas". La fe, que se transforma en confianza, que a su vez es la confianza del ser humano en sí mismo, y que también se complementa con la confianza de millones de personas en el mundo, que se transmiten ese sentimiento de poder, de felicidad, etc... colectivo, que es realmente lo que mueve las montañas.
Si el ser humano tiene confianza en sí mismo y si es él quien venera a su propia especie y también, es él mismo aquél que mueve las montañas..., que vence sus miedos y sus obstáculos... ¿para qué podría necesitar de un padre divino; de una fuerza divina superior, omnipresente, omnipotente, egoísta y castigadora?

"Es hora de una ruptura, de una revolución y de una salvación, pero no divina... sino humana. El ser humano se debe salvar a sí mismo."


viernes, diciembre 17, 2010

Sobre la virtud.

Si habláramos de filosofía ideal, contemplaríamos dos aspectos; primero, considerar a Dios como creador del género humano y, segundo, reconocer los fines que Él ha dictado para el hombre. No se necesitaría nada más, pues con base en esto solamente, el hombre sería capaz de establecer reglas de conducta para orientarse en el camino de la vida.

Pero uno podría preguntarse. ¿Que pasaría si, conforme el hombre recorre ese camino, comprobara que cada una de las reglas estuviera equivocada? ¿Qué tal si esas reglas suyas -aunque se hubieran concebido muy lógicamente- lo llevaran por entre zarzales y espinos, en tanto que los hombres que las desobedecieran caminaran felices sobre pétalos de rosas? Si eso sucediera ¿no se justificaría el abandono de esas reglas?, ¿el nadar como va la corriente, en lugar de contra ella?

Donatien Alphonse Francois de Sade en
"Justine" o Los infortunios de la Virtud.
¿Que ocurre cuando te das cuenta que "le va mejor" a quien obra "mal"?
¿Que pasa cuando te das cuenta que el pobre, el honesto, el trabajador vive peor que una rata de alcantarilla; y que el diputado, el empresario y el narcotraficante nadaría todo el día en una pisina de billetes si pudiera?
(o quizá ya lo hagan).
El acatar las leyes divinas no garantizan una buena vida.
Ni las divinas ni ningún otro tipo de ley.
No al menos en este planeta.
¿Que si se justifica el abandono de esas reglas? Pregunta el Marqués.
Yo diría que sí. (Aunque él dice -en todo dudoso- que no)
¿Acaso no lo hacen todos a diario? ¿Y qué pasa?
Nada. La virtud no es nada en este "planeta escoria".